¡Alzad la mirada!  – Carta de Guillermo Cruz, Consiliario de la Hospitalidad

Alzad la mirada y  ¡vaya si lo hicimos!

El viaje del papa León a España, con una parada de cuatro días en Madrid, ha sido un momento de Gracia que nos ha hecho levantar la mirada y aprender a ver de otra manera. Este lema, además, para nosotros los de Lourdes siempre tiene un eco a las apariciones y santa Bernadette. Todo empezó cuando, al ir a la gruta, mientras se descalzaba, un viento suave y cálido la hizo mirar hacia arriba para ver en la oquedad de la gruta la figura de una Señora envuelta en la luz. La clave en nuestra vida está muchas veces en nuestra mirada. ¿Cómo miro? ¿En qué me fijo?  

Hay entre todos los gestos del papa uno que llama la atención. Para la procesión del Corpus optó por llevar la Custodia él mismo. Había otras posibilidades, pero sabía que la gente miraría al papa, y quiso que cuando le mirasen viesen la eucaristía, la presencia real y sacramental de Cristo. Aquí se resume la enseñanza del papa en estos días: aprender a ver a Cristo en medio de nuestro mundo y de nuestra historia. Así se alza la mirada. 

A lo largo de esta newsletter encontraremos testimonios de amigos nuestros que pudieron estar junto al papa en algún momento más cercano, o cómo vivieron la vigilia, la misa, o el encuentro con la diócesis de Madrid. Lo importante no es que estuvieran en el escenario del Bernabéu, como quien estaba en la casita de Bad Bunny, sino aquello que Dios les mostró en cada situación. El papa nos ha enseñado a mirar y a celebrar a Cristo, en la vigilia y en la eucaristía del Corpus; también nos ha enseñado a mirar a nuestro mundo, desde la enfermedad a la marginación, que es lo primero que hizo; desde el mundo de la cultura y de la sociedad, en el acto del Movistar Arena… hasta en el mismo congreso. Y después nos siguió enseñando a mirar a España con ojos nuevos, en Barcelona y en las islas Canarias, desde la belleza inspirada de Gaudí hasta el dolor de la explotación del hombre en los inmigrantes. Por eso es importante que ahora escuchemos y leamos lo que nos dijo para aprender que toda la realidad tiene que ser mirada con ojos de fe. Y así se alza la mirada.  

Vale la pena descubrir cómo estos días se ha reforzado nuestro amor al papa León XIV, el papa, el obispo de Roma, que es el sucesor de Pedro; y esta es la razón fundamental para quererle, simplemente porque es el papa. Siempre tenemos que preguntarnos cómo vivimos la relación con el papa y no entrar al juego ideológico, que tanto daño hace generando división. Lo que se pudo ver esos días en Madrid no fue solo al papa, sino a la Iglesia con el papa. Por eso es bonito descubrir cómo la Hospitalidad estuvo ayudando desde el primer momento en la organización y quiso hacer todo lo posible para que pudiésemos estar. Un trabajo fantástico de Mariana y el grupo de jóvenes, que nos recuerdan que somos una Hospitalidad y no una suma de equipos. Y en cierto modo, en un nivel superior, también reconocernos como una parte del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia que está en Madrid, la Iglesia diocesana. Aprender a vernos como Iglesia nos lleva a “alzar la mirada”.  

Que María Madre de la Iglesia nos siga llevando. 

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