Encuentro del Padre Víctor con el Santo Padre – El Papa recibió la medalla de la Hospitalidad

El santo Padre ya tiene la medalla de la hospitalidad, fue una bendición que el padre Víctor con Andrés su cuidador, pudieran asistir a una misa privada en la nunciatura con el papa León durante su visita a España. Es uno de lo momentos más íntimos que se pudieron vivir, un momento privado, no había QR que presentar. A primera hora de la mañana, antes de que empezasen la apretada agenda se centra el día con la celebración de la Eucaristía. Es el mejor momento, nuestro cardenal D. José quería que en ese momento el Papa se pudiera encontrar también con un sacerdote, al que nosotros conocemos bien, que esta viviendo su sacerdocio desde una silla de ruedas. Fue una sorpresa para todos que le llamaran para esta misa. La emoción, la Nunciatura, la gente importante que por allí estaba, imaginaros todo eso y ahí estaba toda la hospitalidad que el padre Víctor siempre lleva no sólo en su corazón sino en todo lo que hace.Al acabar la misa pudieron saludarle, y es entonces cuando le dieron la medalla. En las fotos se ve que la acoge junto con una imagen de nuestra Señora de Lourdes. De nuevo un papa la recibe, el Papa Francisco la recibió cuando fuimos a Roma en el 2016, el año de la misericordia.El Papa tenía en sus manos la medalla de nuestra consagración, la que pedimos para vivir nuestra fe como María nos enseña en Lourdes, la medalla que nos recuerda cuando nos la ponemos lo que somos. El papa lleva al corazón de la Iglesia el signo que nos recuerda que somos hijos de María y que queremos servir como ella. Pero no sólo es la medalla de la consagración sino también la medalla de toda los que formamos parte de la Hospitalidad. En este sentido me parece que el padre Víctor es quien mejor nos puede representar, es el que cuida y es el que es cuidado, en fin quien puede mostrar a todos los que peregrinamos juntos a la gruta de Lourdes.Además si decimos que el Papa León es el segundo Papa que la recibe, es porque al padre Víctor se le ocurrió una idea loca, que encontró más locos que la llevaron adelante, para que en el año de la misericordia fuese la hospitalidad a Roma. Lo que vivimos en esa peregrinación ya lo contaremos otro día, pero la experiencia de la misericordia marcó a los que fueron. También por esta razón valía la pena que él pudiera estar, en el mejor momento de la jornada, en la misa y en la cercanía para que estuviéramos todos.

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